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La palabra histerectomía viene del griego histero que significa útero y ectomía que quiere decir extirpar. Consiste en la extirpación de todo el tejido uterino incluido el cuello del útero, las trompas de Falopio y los ovarios.
Esta operación es recomendada ya que producto de la terapia de reemplazo hormonal, los ovarios se vuelven a menudo poliquísticos, a causa del exceso de andrógenos que deben soportar. Además se pueden desarrollar endometriosis y quistes en el útero, entre otras enfermedades. Este es uno de los motivos por el que se recomienda, no sólo la extirpación única de los ovarios (Ooforectomía), sino la extirpación conjunta de todos los órganos reproductores femeninos, es decir, útero, ovarios y las trompas de Falopio o anexos (Histerectomía radical). Es por eso que no sería eficaz una histerectomía parcial (que sólo incluiría la extirpación de la parte superior del útero) ni total (que no incluiría la extirpación de ovarios ni las trompas de Falopio). No se recomienda extirpar tejido de la vagina ni tampoco realizar una colpectomía (cierre de la vagina) pues la vagina es necesaria para alargar la uretra en una futura Faloplastía.
Las principales técnicas operatorias son: - Por vía abdominal, mediante una incisión en la pared anterior del abdomen bajo. - Por vía vaginal, abordando la zona a extirpar a través del conducto vaginal. - Por medio de Laparoscopía, que es la técnica más recomendada por ser la menos invasiva y de mejor recuperación.
Histerectomía Abdominal La incisión para entrar en el abdomen se puede realizar mediante una incisión vertical (laparotomía media) o transversa baja (incisión de Pfannestiel). En general, la estancia postoperatoria es más larga que con las otras vías de abordaje y existe mayor riesgo de que se realice la extirpación de los ovarios.
Histerectomia Vaginal Consiste en la extirpación del útero a través de la vagina. Esta vía de operación no deja cicatrices visibles y la recuperación postoperatoria es más corta. Los inconvenientes de la misma es el acortamiento de la vagina y la lesión del llamado punto G o de Grafenberg.
Laparoscopia
La laparoscopía es la visión de la cavidad pélvica-abdominal a través de un tubo (óptica) que contiene un sistema de lentes. A éste se le conecta una fibra óptica que transmite la luz generada en una fuente externa, para iluminar la cavidad. Habitualmente se acopla una cámara a la óptica para transmitir la imagen a un monitor.
El paciente debe estar con anestesia general, recostado sobre la mesa quirúrgica. Luego, a través del ombligo, se procede a inflar la cavidad abdominal con gas (CO2). Una vez que esto se ha logrado, se introducen pequeños trocares (tubos) a través de diferentes puntos de la pared abdominal. Estos tienen diámetros entre 5 y 10 mm y van a permitir la introducción del laparoscopio (cámara) e instrumentos quirúrgicos especialmente diseñados para tal efecto. La imagen obtenida de la cavidad abdomino-pélvica, se transmite a un monitor, lo que permite al cirujano llevar a cabo la intervención. Ventajas de la operación laparoscópica - Menor tiempo de hospitalización (promedio 24 hrs). - Menor dolor post-operatorio. - Reintegro laboral más precoz. - Menor tiempo de convalecencia. - Mínimo daño quirúrgico de la pared abdominal. - Excelente resultado estético. - Menor pérdida sanguínea.
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