Editado por Dra. Catherine Fieldhouse Alarcón, médico psiquiatra.
Si una persona piensa que tiene la condición de transexualidad, se recomienda aclarar el diagnostico, para evitar errores y, con esto, poder decidir si se quiere hacer algo respecto a ello. El contar con un diagnóstico de salud mental completo es un requisito indispensable para iniciar el manejo médico-quirúrgico y legal.
El primer paso para ello es acudir al psiquiatra y psicólogo, los que, mediante evaluación con entrevistas, aplicación de test y exámenes, realizan un diagnostico diferencial para determinar si se presenta alguna alteración en la personalidad, psicosis, etc. y/o la presencia de cuadros asociados que pueden requerir tratamiento, como cuadros depresivos, ansiosos o trastornos de adaptación, aparte de posibles enfermedades médicas.
El profesional, al completar la evaluación, emite un informe, con el cual se continúa el proceso que se requiera: de salud mental, con médico endocrinólogo, cirujano, ginecólogo, abogado, etc.
La finalidad de los examenes es la detección de posibles alteraciones psicológicas y/o psiquiátricas que interfieran en el camino a seguir, asegurándose que la persona conoce las consecuencias de sus actos y se hace responsable de ellos.
Dado que existen pocos especialistas asequibles para proporcionar la orientación adecuada (psicólogos, psiquiatras, endocrinólogos y cirujanos), y no habiendo todavía un programa establecido a nivel de salud pública, puede haber problema al abordar el tema en nuestro país. Eso puede darse por orientaciones personales de diferentes profesionales sin seguir un marco teórico estandarizado, especialmente si no están informados y sensibilizados al respecto. Para evitar esto, la mayoría de las personas transexuales tienden a acudir a profesionales que ya cuenten con experiencia en el tema.
Se considera que la transexualidad no es una enfermedad mental (de Eje I), y que tampoco puede ser modificada con un tratamiento. No obstante, la transexualidad es una realidad que afecta al ámbito sanitario, social y legal, porque representa una situación que, en la interacción con el medio externo y su vivencia personal, altera profundamente el bienestar general de la persona. Este sufrimiento constituye, en si mismo, un problema a abordar de manera multiprofesional, para lograr una mejor adaptación y un desarrollo integral como persona.
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