La transexualidad

El alto grado de aceptación que la mayoría de las personas tiene de su sexo es tan importante, para su propia imagen, que resulta extremamente difícil entender como algunas personas que tienen las características biológicas de un sexo, pueden sentir en realidad que pertenecen al otro. Aquellos individuos que sienten de esta manera, son conocidos como transexuales.

Un transexual es una persona que se siente dentro de un cuerpo de otro sexo (su cuerpo le dice “soy una mujer”, pero su mente le dice “soy un hombre”, y lo mismo en el caso opuesto). Esta condición provoca extrema infelicidad e insatisfacción con el propio cuerpo.

Frecuentemente, una explicación de éste fenómeno comienza con: “Imagínese que se despierta una mañana y se encuentra en el cuerpo del sexo opuesto”. Pero tal como la autora Kim Elizabeth Stuart ha dicho, “no se puede comparar una experiencia con una no-experiencia”. Sin embargo, mientras es imposible para un no-transexual saber cómo se siente vivir en un cuerpo equivocado, es posible entender la realidad de quiénes nacen con esa condición.

La transexualidad es justamente ese sentimiento irreversible de pertenecer al sexo contrario al establecido (en el nacimiento, ratificado por los genitales). Muchos asumen el rol que realmente les corresponde (el contrario del esperado), y recurren a un tratamiento hormonal y quirúrgico encaminado a corregir esta discordancia entre la mente y el cuerpo.

Por hombre transexual o transexual masculino nos referimos a quién, teniendo un cuerpo biológicamente femenino, es un hombre en todos los otros ámbitos, y siempre se ha sentido como tal. Mientras que por mujer transexual o transexual femenina nos referimos a quién, teniendo cuerpo de hombre, se siente mujer y socialmente adopta el rol femenino. Es decir, para definirnos usamos el sexo real, y no el cuerpo que nos tocó.

La transexualidad ha existido siempre y en todas las culturas. Según estudios realizados, la frecuencia de la transexualidad masculina es 3 veces menor que la transexualidad femenina, aunque esto es muy discutible, ya que hay pocos estudios realizados y estos últimos muestran una tendencia a igualar ambas prevalencias.

Es importante resaltar que la transexualidad no es una elección, por tanto, se nace transexual. Lo que si se puede decidir es vivir esta expresión de forma coherente y consecuente.

 

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